
Esta estructura les proporciona una permeabilidad muy elevada, pérdidas muy reducidas y permite modificar sus propiedades magnéticas mediante diferentes tratamientos termomagnéticos.
Su composición es de un 73,5 % de hierro (Fe), 13,5 % de silicio (Si), 9 % de boro (B), 3 % de niobio (Nb) y 1 % de cobre (Cu). Presentan una saturación magnética de 1,2 T y un espesor de cinta de entre 15 y 20 micras.
Su estructura de granos de tamaño nanométrico permite alcanzar pérdidas magnéticas muy reducidas.
Constituyen una alternativa a las ferritas y permiten reducir considerablemente el tamaño de equipos como convertidores y filtros.
Mantienen sus propiedades magnéticas en un amplio rango de temperaturas.
Su magnetostricción nula favorece un comportamiento acústico especialmente reducido.
El tratamiento termomagnético permite modificar la curva de histéresis y obtener diferentes comportamientos magnéticos.
Los núcleos magnéticos nanocristalinos toroidales y ovalados se obtienen mediante el bobinado sobre un útil de geometría circular u ovalada y requieren un tratamiento termomagnético posterior para alcanzar las propiedades magnéticas requeridas.
Disponibles en configuración entera o cortada, la fragilidad propia del material hace necesaria su protección. Por ello, se suministran aislados con polvo epoxi o alojados en carcasas de diferentes materiales, como poliamida, acero o aluminio.
Los núcleos magnéticos nanocristalinos rectangulares se obtienen mediante el bobinado sobre un útil de geometría rectangular y requieren un tratamiento termomagnético posterior.
Disponibles en configuración entera o cortada, su acabado se adapta a las características de cada núcleo. Los núcleos enteros se suministran normalmente recubiertos con polvo epoxi o encintados cuando sus dimensiones son mayores. En el caso de los núcleos cortados, puede aplicarse una pintura anticorrosiva que mejora su acabado y facilita su manipulación.